La respuesta rápida a esta pregunta es que no, pero la respuesta completa es más compleja. La teoría establecida es que la artrosis es un proceso degenerativo irreversible, por el que se va perdiendo cartílago, y lo único que puede hacerse es proteger el cartílago para retrasar el desarrollo de la enfermedad. Sin embargo, esta teoría, que se basa en una concepción puramente mecánica de la artrosis, choca con la evidencia de pacientes que, con fases avanzadas de artrosis, grados III y IV, sin apenas cartílago, no tienen dolor, mientras que otros pacientes en fases iniciales sufren intensos dolores. Todo esto nos lleva a pensar que la artrosis es una enfermedad más compleja, y que la parte biológica de la misma juega también un papel fundamental.
En 2020, la Dra. Shirokova llevó a cabo un estudio muy interesante donde comparó el Suero Autólogo Condicionado (ACS) con el Plasma Rico en Plaquetas, pero no se limitó a determinar la reducción en dolor (donde el ACS fue superior), sino que analizó la composición del líquido sinovial de las rodillas de los pacientes para determinar si estas terapias biológicas producían cambios duraderos en el líquido sinovial. Y los resultados fueron sorprendentes:
El resumen de este estudio es que las dos terapias biológicas tuvieron un efecto positivo en el líquido sinovial de la articulación, pero el Suero Autólogo Condicionado fue enormemente superior, mejorando todas las variables biológicas y restableciendo el equilibrio molecular en dicha articulación. Es muy pronto para hablar de rejuvenecimiento articular, y se necesitan más estudios para confirmar estas evidencias iniciales, pero estos cambios a nivel molecular podrían explicar por qué el Suero Autólogo Condicionado proporciona un alivio del dolor notablemente más duradero que otras terapias. Su efecto no es solo condroprotector, sino que mejora el entorno biológico de la articulación de forma duradera.
